Ola tras ola van rompiendo en este bote...
Vidas que van...
Vidas que vienen...
Las manchas que no puedo arrancar de mi piel,
y todo lo que quiero extirpar de mi mente.
El centro de mi ser, remendado hasta más no poder,
quiero volver sobre mis pasos,
y quiero enmendar mi presente,
quiero que entres en este purgatorio,
y que me arranques la piel,
lamas y te alimentes de mi esencia,
y volverme loco con tu vehemencia.
Y quiero que tus cabellos rocen mi cara,
y quiero que se queme mi entrepierna,
que tu cuerpo abarque todo lo que él ampara,
que tus tan recordados pezones de fresa,
con solo mirarlos, me vuelen la cabeza.
Quiero exterminar en este purgatorio,
todo lo que me llevó a mi velorio.
Ahora quiero que otra vez te pongas tu piel,
que me dejes exhausto,
que no puedas mirar mis ojos,
que agarres tu éter y me encierres al salir,
ser sólo un número más,
que seas tú también otra más en la cuenta...
Que sólo seamos, éste intercambio que ya culminó.
Y quiero que salgas de lo que fue mi purgatorio,
que no puedas volver más,
es que este corazón,
ya no puede con otra maldición...
Porque ya se fue mi último latido,
y se me acabó el último soplido...
Y porque me acaba de matar,
sólo tu piel recordar.
miércoles, mayo 20, 2009
jueves, noviembre 06, 2008
Carta Abierta 6 (citando)
Disculpa la distancia entre carta y carta...
Una disculpa ante nadie...
"Ella" como a todas las anteriores,
esta nunca la leerá.
Y bueno, comienzo esta carta,
como ya comencé otras,
diciéndote que no quiero escribirte,
ignorando a propósito tu existencia,
y también a propósito olvidandote...
Como todas mis cartas,
ésta se escribe completa sólo para decirte algunas líneas,
en este caso se trata de una cita,
una de esas de un libro que nunca se leyó,
de unas letras que no existen,
pero que yo plasmo para ti,
profanando a otro autor que nunca existió,
para escribirte algo que... otra vez, nunca leerás...
"...es ese aroma de un algo mortal,
el halo de un encantamiento que en su danza tremebunda,
desolla las pieles y deshace las carnes, sólo para arribar a las narices incautas que se fascinan con su ser, que le ultraja el sentido e hipnotiza lo esencial en una coreografía que pareciera no acabar, justo en ese momento llegóse el fin, deja el aroma al incauto, sin recuerdos de su encuentro, olvidando todo lo sucedido pero con la eterna sensación de vacío, hechizado para siempre en lo sombrío de buscar un recuerdo que ha quedado en el olvido."
Ahí radica tu belleza.
domingo, agosto 24, 2008
Fingiendo
Y aquí estoy...
Otra vez...
Otra mañana...
De nuevo fingiendo leer el periódico,
tan sólo en ropa interior y esta vieja camisa azul,
camisa que es más tuya que mía,
que hace tantos años me regalaste.
Sigo fingiendo pasar mis ojos,
sobre las letras que anuncian otro triste titular.
Sentado en la cama, sin rasurar,
te veo, y te dejo traer el desayuno,
pretendo que no me interesa nada de lo que haces,
pero me deleito con tus movimientos...
Sólo por casualidad, hoy no llevas ésta camisa...
Sólo por casualidad, hoy puedo mirar tu cuerpo.
Te dejo poner la bandeja, sigo "leyendo",
aveces me miro y me siento viejo,
luego te miro a ti...
puede que nuestros años mozos hayan pasado,
pero al fingir leer...
al dejar que me hagas el desayuno...
al mirarte sin verte...
al oler tu perfume en la camisa,
comprendo finalmente lo que decía mi padre,
"son etapas mi'jo, ya verás cuando tengas mi edad"
miro tu sonrisa y te respondo entre risas,
"no quería que te dieras cuenta".
domingo, agosto 10, 2008
Onírica...
C'était seulement un rêve... seulement une cauchemar...
Sentado, hipnotizado o idiotizado,
como mejor te parezca,
sólo veía T.V.
El lugar tenía las paredes negras, pintadas con la mismísima oscuridad,
sus marcos y bordes eran rojos, del color de la pura sangre,
el piso era incoloro y el mullido sofá azul oscuro,
en la tele veía un ser,
se parecía a mí, veía una vida,
se parecía a la mía,
había un cielo azul, un sol radiante, estábamos en el bosque,
y supuse que en otoño por el color de las hojas.
Vestíamos colores pastel, reíamos como atolondrados,
saludábamos a la nada, íbamos en lo que parecía un carro.
nuestras caras mostraban ojos acuosos como de cristal,
sonreían nuestros dientes perfectos
y saludábamos a la nada,
nos llevábamos de las manos,
el cabello sin despeinar a una perfección de cartón.
El que mira la tele ahora babea,
deja caer una gota de brillante saliva...
Murió su última neurona, la quemó como a sus retinas.
...y comenzó a reír como los atolondrados.
C'était une vie normale, du carton...
Ne fais pas ma vie comme ça... S'il te plaît.
viernes, julio 04, 2008
Carta abierta 5... (Hielo y melancolía)
There's nothing to do when the moment is gone...
Me dabas todo lo que necesitaba,
sólo con dejarme beber del siempre dulce aroma de tu cuello,
nos dejabamos llevar por algo más grande que nosotros,
desde ese momento comenzaba nuestra existencia
siempre dulce ese aroma, siempre me atrapa,
inclusive en estos amargos recuerdos de momentos dulces...
Me dabas todolo que necesitaba,
me acurrucabas y me dejabas en las nubes,
durmiendo el sueño que sólo un niño podría dormir,
me volvías un niño.
Ha llegado el invierno,
y supongo que con él te fuiste a la curva que te hace la luna
como siempre lejos del alcance de mi mano,
ahora sólo recibo escarcha,
también supongo que debería se dulce, y añoro...
añoro todo lo que eres tú,
todo lo que me dabas,
lo que me hacías sentir,
que me quitabas,
me amabas...
me amabas y duele conjugarlo en pasado...
han pasado muchos inviernos,
han pasado tus lunas,
han pasado otras mujeres por mi morada,
buscando ese siempre dulce aroma de tu cuello,
siempre encontrando lo amargo... añorandote...
Descubriendo que para mí el aroma se extinguió,
sólo me queda hielo y melancolía.
Me dabas todo lo que necesitaba,
sólo con dejarme beber del siempre dulce aroma de tu cuello,
nos dejabamos llevar por algo más grande que nosotros,
desde ese momento comenzaba nuestra existencia
siempre dulce ese aroma, siempre me atrapa,
inclusive en estos amargos recuerdos de momentos dulces...
Me dabas todolo que necesitaba,
me acurrucabas y me dejabas en las nubes,
durmiendo el sueño que sólo un niño podría dormir,
me volvías un niño.
Ha llegado el invierno,
y supongo que con él te fuiste a la curva que te hace la luna
como siempre lejos del alcance de mi mano,
ahora sólo recibo escarcha,
también supongo que debería se dulce, y añoro...
añoro todo lo que eres tú,
todo lo que me dabas,
lo que me hacías sentir,
que me quitabas,
me amabas...
me amabas y duele conjugarlo en pasado...
han pasado muchos inviernos,
han pasado tus lunas,
han pasado otras mujeres por mi morada,
buscando ese siempre dulce aroma de tu cuello,
siempre encontrando lo amargo... añorandote...
Descubriendo que para mí el aroma se extinguió,
sólo me queda hielo y melancolía.
viernes, junio 20, 2008
Carta abierta 4... (La que continuó lo que nunca quise, seguir escribiéndole a ella)
Tonight there's no shinig moon for me...
Todos los días me despierto con la gran impresión
de tus labios en los míos,
impresión que graba la pasión con la que me alimentas,
vacías tus deseos en mi boca,
sacas los míos de donde moran, y comienza el espectáculo.
Si el tiempo llegase a su final, éste debería ser,
tal descarga energética sólo puede ocurrir en una catástrofe,
pero no, ésto no es una catástrofe,
semejante placer jamás podría ser algo catastrófico,
o quizá sí,
quizá todo es una farsa,
quizá esto no es más que una falacia,
una mentira que utilizamos para ocultar la soledad,
para no abandonar la costumbre.
Me termino de levantar sonriente y saboreando
el dulce placebo que me das como amor.
Todos los días me despierto con la gran impresión
de tus labios en los míos,
impresión que graba la pasión con la que me alimentas,
vacías tus deseos en mi boca,
sacas los míos de donde moran, y comienza el espectáculo.
Si el tiempo llegase a su final, éste debería ser,
tal descarga energética sólo puede ocurrir en una catástrofe,
pero no, ésto no es una catástrofe,
semejante placer jamás podría ser algo catastrófico,
o quizá sí,
quizá todo es una farsa,
quizá esto no es más que una falacia,
una mentira que utilizamos para ocultar la soledad,
para no abandonar la costumbre.
Me termino de levantar sonriente y saboreando
el dulce placebo que me das como amor.
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